Travesía real de Las Yaretas, Portillo Argentino 4.300m., real de La Olla, real de La Cruz

El Portillo Argentino se encuentra en el Cordón del Portillo, en el departamento de Tunuyan, cerca del Manzano Histórico a unos 110Km en línea recta a Mendoza. 

Fuimos: Marta Chacón, José Salomon, Carlonia Martinez

21, 22 y 23 de Abril de 2011

Comenzamos a caminar desde el Valle de Las Yaretas hacia el Cordón del Portillo atravesando el Portillo Argentino a 4.300m. de altura, de ahí bajamos por la quebrada denominada Mansa hasta el real de La Olla, sitio de recintos pircados de la época prehispánica acondicionados como refugios utilizados también por arrieros en el tráfico de ganado a Chile y por el ejercito de Los Andes comandado por el General San Martín, en este sitio hicimos campamento base y pasamos la primera noche a orillas del arrollo La Olla. Al la mañana siguiente amaneció nevando tenuemente, desayunamos y caminamos en dirección al refugio real de La Cruz distante a una hora y media, los nuevos paisajes no dejaban de asombrarnos, cerros coloridos e hilos de agua por todas partes, sumado a una manada de unos 100 guanacos que jamás había visto, lo que podrán ver en el video. Llegamos al refugio militar Real de La Cruz, un edificio de dos pisos con múltiples instalaciones, al regreso la nevada se intensificaba cada vez mas y al llegar nuevamente al campamento base ya casi había parado y el cielo se despejaba bajando bruscamente la temperatura. A la mañana siguiente el frío era muy grande, los cierres de la carpa estaban helados lo que nos impedía abrirlos teniendo que calentarlos con el mechero, luego de desayunar nos tocaba la tarea mas dura, levantar el campamento, con tanto frío -10ºC a las 8 de la mañana y con escasa luz el trabajo hacía que las manos dolieran, como si nos pincharan los dedos con agujas, los parantes de aluminio estaban pagados a la carpa por el congelamiento, haciendo mas difícil la tarea, pero a quien ama tanto esta actividad estas son cosas menores en comparación de lo que todo ella nos regala. Levantado el campamento emprendimos la dura y larga subida hasta el portillo, el día estaba de nuestro lado y el sol nos regalaba cálidos rayos que acariciaban nuestros rostros. Ya casi caída la tarde atravesábamos el portezuelo y llegábamos al vehículo sanos y salvos, agradeciéndole a Dios por esta nueva aventura.    

 

Las fotos las podrán ver desde este enlace

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